Entrevista a Martin Romero: La crisis de vivienda que golpea a los jóvenes “independizarse se ha convertido en un salto al vacío”

 

La crisis de vivienda que golpea a los jóvenes “independizarse se ha convertido en un salto al vacío”



                                   Martín Romero- Agente inmobiliario


Desde tu experiencia en inmobiliaria, ¿por qué crees que a los jóvenes les cuesta tanto independizarse hoy en día?

Hay varios factores que entran en juego. El fundamental es la gran brecha que existe entre unos ingresos que han permanecido inalterables durante años en contraste con el alza que está experimentando el sector inmobiliario. Esto genera que los jóvenes tengan que dedicar una gran parte de sus ingresos a la vivienda y gastos derivados, si lo que pretenden es una vivienda de alquiler. El asumir dichos gastos agota completamente sus posibilidades de ahorro, de tal manera que si se resignan a alquilar sacrifican sus oportunidades futuras para comprar un inmueble.

Si por el contrario, lo que quieren es acceder a una primera vivienda, el gasto inicial no sólo del inmueble sino de los gastos derivados, hace que tengan que permanecer en casa de sus padres donde maximizan su capacidad de ahorro. Por último, no existen apenas ayudas públicas que puedan facilitarles saltar el escalón de precio para la independencia, y las pocas que hay están muy disputadas entre no sólo entre los jóvenes sino entre gente con mayor edad pero que no han tenido los recursos suficientes para acceder a vivienda, y aunque no compartan edad, se hallan en una situación parecida.

¿Qué es lo primero que se encuentra un joven cuando intenta alquilar o comprar una vivienda?

Barreras económicas: fianza, garantías, avales y desconfianza por parte del propietario. El problema principal es la inflación del mercado inmobiliario. En el tema de alquileres, tienen que asumir unos costos de entrada altos: habitualmente una o dos mensualidades de fianza, la mensualidad en curso y a menudo comisiones ajenas de inmobiliarias. A esto hay que añadir el deterioro progresivo que sufren los pisos y ante una demanda cada día más creciente, la competencia es muy alta. No solo hay pocos pisos sino que los que son potables están muy disputados entre perfiles que laboralmente hablando, muchas veces los superan en antigüedad y sueldos. En el caso de la compra, la brutalidad de dinero requerido para la inversión inicial es desalentadora. Muchas veces no basta solo con la ayuda de los padres, sino que en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia u otras con zonas muy tensionadas, los bancos ni siquiera consideran suficiente garantía el hecho de una compra conjunta con los padres. Esto resulta que afrontar las barreras iniciales de entradas hipotecarias sea sencillo únicamente o bien para grandes tenedores, o para familias con herencias o bien para fondos buitres que compiten con jóvenes que han entrado hace poco en el sector laboral.

¿Los precios actuales están adaptados a los sueldos de los jóvenes? 

El mercado inmobiliario sufre actualmente una inflación a causa de la demanda. Las ciudades no cuentan con suficiente parque inmobiliario, es decir, con suficiente construcción de pisos para satisfacer el creciente aumento de población que sufren casi todas las ciudades. Es decir, hay pocos pisos para mucha gente que lo solicita. Es una ley de oferta-demanda básica, esto hace que los precios de los pisos aumenten y los salarios están estancados desde hace bastante tiempo. 

¿Por qué?

Ahora los jóvenes son más pobres porque sus sueldos no crecen al mismo ritmo que lo hace no sólo la vivienda sino casi cualquier producto. Esto genera una situación desalentadora pero real, los jóvenes de hoy en día son los primeros en generaciones que son más pobres y viven peor que lo hicieron sus padres.

¿Qué requisitos suelen pedir las inmobiliarias o propietarios que dificultan el acceso a los jóvenes?

Debido a los riesgos de vulnerabilidad, la campaña mediática producida por empresas de alarmas y seguros y las fake-news de okupación y desalojos; los propietarios ahora mismo se sienten muy indefensos. Esto provoca que este miedo se traduzca en el endurecimiento de las condiciones de alquiler, habitualmente lo que se busca es: una antigüedad laboral superior a los dos años, un salario que no supere el 40% del precio del alquiler y unos avalistas que actúen como deudores en caso de sufrir situaciones de impagos. Además, últimamente se está viendo un incremento en solicitud de seguros de impagos, que no hacen sino aumentar aún más las dificultades en la búsqueda.

¿Notas diferencias entre jóvenes que buscan alquilar y los que quieren comprar?

Los jóvenes que buscan alquiler generalmente tienen un perfil más valiente. Suelen ser gente que no tienen miedo en sacrificar sus ahorros y quizás compatibilizarlos con trabajos a media jornada o jornada parcial con sus estudios. También suelen ser perfiles habitualmente con mascotas o con pareja asentada que buscan su independencia. Por el contrario, los que se enfocan en su compra, suelen ser jóvenes con mayor cualificación académica. Quizás llevan años viviendo con sus padres, han demorado su independencia, o han esperado el momento mientras sus bolsas de ahorros crecían. Este tipo de perfiles curiosamente siempre preguntan por casas de elevado valor y en muy buen estado de conservación. Siempre es chocante como esta gente busca para comenzar a vivir una casa con muchas características y de cierto estatus, y a menudo ni siquiera saben lo que es vivir sin sus padres, allá cada uno que saque sus conclusiones.



¿Qué errores cometen más a menudo los jóvenes cuando buscan vivienda?

Ir sin información, no tener claro el presupuesto, dudar demasiado y perder oportunidades. No tener un conocimiento de lo que es la gestión económica familiar. A menudo se vive día a día y no se piensa en futuribles como puedan ser un despido, una avería o un desembolso elevado por cualquier característica. Es muy importante que los jóvenes se conciencien en el ahorro o las inversiones para cubrir imprevistos que pueden surgir en cualquier ocasión y que en caso de no estar previstos, pueden dejarlos en una situación muy vulnerable.

¿Crees que se podría facilitar más el acceso a la vivienda para los jóvenes? 

Hace años existía mucha inversión pública en viviendas de protección oficial, vivienda tutelada, préstamos a tipo 0% y préstamos hipotecarios que no rozan la usura. Desde hace años, todas y cada una de las medidas que se toman desde el gobierno tienen una clara definición: inútiles. Los jóvenes claramente se tienen que apañar solos si quieren buscar una vivienda, sin esperar consuelo ni ayuda ninguna desde el gobierno. Un claro ejemplo: Hace poco se aprobaron los préstamos ICO. En estos préstamos el estado ayudaba con el 20% del capital que los compradores debían tener para asumir una hipoteca. Lo irónico es que este 20%, que debía también ser devuelto al igual que el 80% restante, tenía más intereses que el propio préstamo hipotecario; por lo que aunque a priori pareciese que podías comprar aún sin disponer de tanto dinero de entrada, a la larga tenías que pagar más y durante más tiempo no sólo al banco sino también al estado. En lugar de un prestamista tenías dos. El chiste se cuenta solo.

Si pudieras cambiar tres cosas del mercado inmobiliario para ayudar a los jóvenes, ¿ cuáles serían?

1. Reducir impuestos en la primera vivienda.

2. Incentivar a propietarios para alquilar con seguridad.

3. Facilitar financiación adaptada a jóvenes, real, a fondo perdido. Sin letra pequeña.

¿Qué papel deberían tener las administraciones públicas en este problema?

Deberían incentivar y facilitar, no intervenir de forma artificial en los precios. Construir, construir y construir, dar préstamos sin requisitos infinitos, la vivienda social o la mediación en las condiciones hipotecarias para primera vivienda. En resumidas cuentas, que ser joven y querer vivir independiente sea considerado algo para elogiar y apoyar en lugar de un salto al vacío.

Viendo la situación actual, ¿eres optimista o pesimista sobre el futuro de la vivienda para los jóvenes? 

No es cosa mía, todos los estudios indican una tendencia que va a mantenerse a corto-medio plazo. El mercado se regula, siempre lo hace, pero la situación actual es desalentadora. Como joven no puedo sino animar a que cualquiera que siquiera se plantee la compra, no deje de buscar algo que se adapte a lo que se pueda permitir y no lo suelte. Ante unos años venideros de precios incrementados el mayor valor que pueden tener es untecho propio sobre el que guarecerse.

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