Fernando Vicedo: “El alquiler sube porque la oferta no está respondiendo a toda la demanda que existe”

“No es solo un problema de Cuenca, ocurre en muchas zonas de España”

 El precio del alquiler se ha convertido en uno de los principales problemas económicos y sociales de los últimos años. La dificultad para acceder a una vivienda afecta especialmente a jóvenes, estudiantes y familias con rentas medias o bajas. Para entender mejor las causas de esta subida, hablamos con Fernando Vicedo, economista especializado en el mercado de la renta y el alquiler, y jefe de la empresa 'Economicamente'; que analiza el papel de la oferta, la demanda, la inversión inmobiliaria, las viviendas turísticas y la falta de vivienda protegida. 



             Imagen de la entrevista realizada a Fernando Vicedo vía Teams. 


P: “En Cuenca, desde 2010, el precio del alquiler ha ido subiendo. No ha sido una subida lineal, porque ha habido momentos de bajada, pero el balance general muestra un encarecimiento constante. Como economista, ¿qué explicación tiene esta subida del alquiler durante los últimos años?”

R: “Creo que no es solo un problema de Cuenca, sino de muchas zonas de España. Evidentemente, habría que estudiar las particularidades de cada lugar, porque no es lo mismo hablar de Barcelona, Madrid, Málaga o Cuenca. Cada mercado tiene sus propias circunstancias.”

Desde el punto de vista económico, todo se puede explicar en gran parte a través de la oferta y la demanda. Si el precio del alquiler está subiendo, probablemente se debe a que hay menos oferta de vivienda disponible de la que se necesita o a que la demanda es mayor de lo que el mercado es capaz de absorber.

Además, la vivienda se ha convertido en una inversión refugio. En otros momentos, el capital se dirigía hacia otros sectores, como las energías renovables, que estaban subvencionadas y ofrecían rentabilidad. Sin embargo, desde hace unos años, la vivienda se ha consolidado como un activo muy atractivo para quienes tienen capital disponible. Es una inversión que permite obtener rentabilidad, especialmente a través del alquiler.

Por tanto, tenemos dos factores importantes, por un lado, el mercado no ofrece suficientes viviendas para cubrir toda la demanda; por otro, hay inversores interesados en comprar viviendas para alquilarlas y obtener beneficios”.




“No se está construyendo al ritmo al que crece la demanda”

P: “Actualmente se está construyendo poco en el sector. ¿En qué medida influye en esta subida?”

R: “La verdad es que no se está construyendo vivienda al ritmo al que crece la población y la demanda. Y cuando hablo de crecimiento de población no me refiero únicamente a los nacimientos, sino también a la inmigración y a los cambios sociales.

Aunque en España la natalidad ha bajado mucho, sigue aumentando la necesidad de vivienda por distintos motivos. Hay población que llega de otros países y necesita un lugar donde vivir. Además, con el paso del tiempo, los hijos de esas familias también crecen, se independizan y demandan vivienda.

Es decir, aunque la natalidad española sea baja, la demanda de vivienda no desaparece. Al contrario, sigue aumentando. Si la oferta no crece al mismo ritmo, el resultado es una presión al alza sobre los precios.

A esto se suma que hay capital disponible buscando rentabilidad. Muchas personas y fondos ven la vivienda como un lugar seguro donde invertir. Compran viviendas para alquilarlas porque encuentran ahí una rentabilidad que quizá no obtienen en otros productos financieros.”

 


“La vivienda turística se usa muchas veces para evitar los riesgos del alquiler habitual”

P: “En los últimos años también han aumentado las viviendas de uso turístico. Hay casos en los que estas viviendas, que en teoría deberían alquilarse por periodos cortos, acaban funcionando casi como alquileres de larga duración. ¿Existe un vacío legal o se está utilizando esta fórmula para evitar contratos tradicionales?”

R: “Creo que muchas veces se buscan fórmulas contractuales que permitan evitar los problemas que puede generar un alquiler habitual. Los contratos de vivienda habitual generan una serie de derechos para el inquilino, especialmente cuando esa vivienda se convierte en su residencia permanente.

Cuando una persona alquila una vivienda como su hogar, si deja de pagar, el procedimiento para recuperar esa vivienda es más largo y complicado. Al final, jurídicamente se está tratando con la vivienda habitual de una persona, con su hogar. Eso hace que el proceso sea más delicado y lento.

En cambio, si se utiliza una fórmula de alquiler vacacional, turístico o temporal, el propietario entiende que tiene más facilidad para recuperar la vivienda en caso de impago o incumplimiento. No se plantea como echar a alguien de su hogar, sino como finalizar un servicio o una estancia temporal.

Por eso creo que algunos propietarios buscan este tipo de contratos. No tanto porque el alquiler turístico esté pensado para sustituir al alquiler habitual, sino porque les ofrece más seguridad y agilidad si el inquilino no cumple con sus obligaciones”.


“El alquiler pesa mucho más sobre la renta que hace veinte años”

P: “En el caso de los estudiantes, muchos tienen que compartir piso porque no pueden pagar solos un alquiler. ¿Cree que el alquiler está demasiado caro para que un estudiante pueda afrontarlo individualmente?”

R: “Sí, el alquiler es mucho más elevado en proporción a la renta que hace veinte años. Eso es evidente. La vivienda, tanto en compra como en alquiler, se ha encarecido muchísimo si la comparamos con los salarios.

Ahora bien, creo que no hay soluciones mágicas ni una explicación única. No todo es blanco o negro. Por un lado, es cierto que el precio de la vivienda ha subido mucho porque no se construye toda la vivienda que se necesita y porque hay grandes fondos y particulares invirtiendo en inmuebles para alquilarlos.

Pero, por otro lado, también hay que analizar la renta disponible. Yo viví una época en la que trabajaba muchas más horas. No hablo de hace cincuenta años, hablo de principios de los años 2000. Se trabajaban muchas horas, incluso los sábados, y muchas personas podían ahorrar parte del salario porque hacían horas extra.

Hoy existe una mentalidad diferente, especialmente desde la pandemia. Muchas personas quieren disfrutar más de su tiempo libre y no dedicar tantas horas al trabajo. No digo que eso esté bien o mal, simplemente que influye en la renta disponible. Si se trabaja menos, se gana menos, y eso afecta a la capacidad para pagar una vivienda.”


“También hay que ser conscientes de dónde se puede vivir según la renta de cada uno”

P: “¿Quiere decir que también hay una cuestión de expectativas sobre dónde se puede vivir?”

R: “Sí. Creo que también hay que poner las cosas en contexto. Todos tenemos derecho a una vivienda digna, pero también hay que ser conscientes de dónde puede vivir cada uno en función de su renta.

Yo asumí hace mucho tiempo que no podía vivir en una zona como La Moraleja, porque mi renta no me lo permite. Si una persona no puede pagar una vivienda en Madrid, quizá tiene que plantearse vivir en otra zona más económica, como Cuenca.

En el caso de los estudiantes, es evidente que muchos no pueden permitirse vivir solos en determinadas ciudades. Por eso acaban compartiendo piso. El problema es que, si los precios siguen subiendo y los salarios o ingresos no acompañan, cada vez será más difícil acceder a una vivienda sin ayuda familiar o sin compartir gastos”.


“Las VPO fueron fundamentales para facilitar el acceso a la vivienda”

P: “Ha mencionado también la vivienda protegida. ¿Qué papel tenían las VPO en el acceso a la vivienda?”

R: “Las VPO, las viviendas de protección oficial fueron muy importantes durante décadas. Desde los años cincuenta, sesenta, setenta y ochenta se construyó muchísima vivienda protegida en España. Ese parque de vivienda ayudó a muchas familias trabajadoras a acceder a una casa a precios más asequibles.

Una VPO es una vivienda en la que la Administración establece una serie de límites. Por ejemplo, puede fijar una superficie máxima, unas condiciones de construcción y un precio máximo de venta. No se trata de viviendas de lujo, sino de viviendas pensadas para facilitar el acceso a personas con rentas medias o bajas.

Además, suelen tener condiciones para evitar la especulación. Quien compra una VPO no puede venderla libremente al poco tiempo para hacer negocio. Normalmente tiene que mantenerla durante un periodo determinado y cumplir ciertas obligaciones.

La clave es que muchas de estas viviendas eran más baratas porque el suelo podía ser público o estar cedido por la Administración. El suelo es una parte muy importante del coste de una vivienda. Si el suelo se abarata o lo aporta la Administración, el precio final puede ser mucho más accesible.”


“Hoy no se están construyendo suficientes VPO”

P:” ¿Cree que actualmente falta vivienda protegida?”

R: “Sí. Hoy no se están construyendo VPO al ritmo que se construían antes. En muchos municipios hace años que no se promueven viviendas de protección oficial. En el pueblo donde yo vivo, por ejemplo, hace mucho tiempo que no se construye vivienda nueva de este tipo.

Creo que la Administración debería implicarse más. Si se quiere facilitar el acceso a la vivienda, especialmente para trabajadores, jóvenes y familias con menos recursos, hay que aumentar la oferta de vivienda protegida. Las VPO ampliaban mucho el parque de vivienda disponible y permitían comprar o alquilar a precios más razonables.

No basta con pedir que bajen los precios. Para que los precios bajen, tiene que haber más oferta. Y una forma de aumentar esa oferta es que la Administración ponga suelo público a disposición de proyectos de vivienda protegida y fomente su construcción”.

“La Administración tiene que poner la carne en el asador”

P:” Entonces, ¿qué soluciones ve para frenar la subida del alquiler?”

R: “La solución pasa por aumentar la oferta de vivienda. Si hay más demanda que oferta, los precios van a seguir subiendo. Por eso es necesario construir más vivienda y, especialmente, más vivienda accesible.

También hay que recuperar el papel de la vivienda protegida. Las VPO permitían que trabajadores con ingresos normales pudieran acceder a una vivienda sin depender exclusivamente del mercado libre. Si hoy no se construyen, se reduce una vía fundamental de acceso a la vivienda.

Por supuesto, cada persona también tiene que ser consciente de su situación económica y de dónde puede permitirse vivir. Pero la Administración tiene una responsabilidad importante. Tiene que poner la carne en el asador y propiciar medidas que ayuden a bajar el precio de la vivienda o, al menos, a facilitar el acceso a quienes más dificultades tienen.

El problema no tiene una única causa ni una solución inmediata. Influyen la falta de oferta, la inversión inmobiliaria, la presión de la demanda, los cambios sociales, los salarios y la ausencia de suficiente vivienda protegida. Pero si no se actúa sobre la oferta, especialmente desde lo público, será difícil que el alquiler deje de subir.”

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